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05/06/2015 Publicación del artículo de Sara Berbel “El doble vínculo de Hillary Clinton y Ada Colau”

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Sara Berbel, directora de Empowerment Hub, publica un artículo en el diario Ara (www.ara.cat).

Texto del artículo en castellano:

Ambiciosa, fría, calculadora, distante … Todos estos son adjetivos que han sido adscritos a la candidata demócrata para la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton. Es difícil distinguir cuáles tienen algo que ver con la realidad objetiva y cuáles responden a los estereotipos que arrastran las mujeres que se atreven a disputar el poder establecido. Tenemos ejemplos muy recientes en nuestro país en el que las mujeres legítimamente avaladas por los votos de la ciudadanía tales como Ada Colau o Manuela Carmena son tachadas de “mandonas”, “ambiciosas” o, incluso, “inexpertas”.
Algunos estudios de universidades norteamericanas han mostrado que el margen de actuación de las mujeres profesionales y directivas es realmente muy estrecho. Cuando actúan de acuerdo con el estereotipo femenino, lo que se espera de ellas, y se comportan de manera cálida, comprensiva y consensuado, gustan a la gente pero no son consideradas eficientes en su trabajo. Por el contrario, cuando su conducta corresponde a lo que se considera el estereotipo masculino y actúan de forma activa, tomando decisiones, asumiendo riesgos o con autoridad, entonces se consideran eficientes profesionales, pero no gustan y se las acusa de ser “masculinas”, de comportarse como los hombres. Este fenómeno se llama “the double bind”, el doble vínculo, ya que las mujeres resultan penalizadas si asumen un estereotipo o lo contrario y tienen muy difícil, en general, ser reconocidas y admiradas públicamente. Este es el problema que comparten Hillary Clinton, Ada Colau, Esperanza Aguirre o Susana Díaz, por poner ejemplos bien dispares en que la única condición común es el sexo.
A Hillary Clinton se le suma otro inconveniente y es la edad. En 2008, cuando concurrió a las elecciones presidenciales, el reaccionario conservador Rush Limbaugh, ante más de 14 millones de oyentes en su programa de radio planteó un argumento insólito por no escoger nunca Clinton como presidenta de los Estados Unidos: “¿ pero de verdad a alguien le apetece ver, cada día, envejecer en directo una mujer? “, exclamó públicamente. A Limbaugh no se le había ocurrido jamás infamar la decadencia de Ronald Reagan o George Bush en el mismo sentido. Y es que mientras los hombres maduran, las mujeres envejecen, como decía la brillante Susan Sontag.
En estos momentos la edad juega en contra de Clinton y es uno de los principales motivos que se esgrimen cuando se consideran las posibilidades de su principal oponente conservador, el republicano Ted Cruz. El senador por Florida, soportado por el ala conservadora republicana y el Tea Party, es llamado el Obama republicano, y de él se destaca el origen latino y el atractivo que puede tener para este colectivo, tradicionalmente demócrata , pero sobre todo sus 43 años frente a los 69 que cumplirá Clinton en noviembre de 2016. Este contraste de edad ya fue causa de sufrimiento en 2008 con Barack Obama y el equipo de Clinton tiene mucho miedo de que se vuelva a repetir.
Para huir de los estereotipos y entender por qué, a pesar de todo, la candidata consigue 50 puntos más que su inmediato rival demócrata deberíamos remitirnos no a lo que se dice de ella sino a sus actuaciones a lo largo de su carrera profesional. Desde que era muy joven luchó por el bienestar de los niños y las familias, impulsando numerosos programas y defendiendo los derechos de los menores en el mundo. Del mismo modo, luchó encarnizadamente durante años por la sanidad universal, aunque fracasó, y durante su etapa como secretaria de estado impulsó importantes políticas para la igualdad y el empoderamiento de las mujeres en muchos países desde todas las embajadas con el objetivo de promover el liderazgo femenino, especialmente en el Tercer Mundo. Por eso mucha gente confía en ella, porque ha demostrado coherencia durante décadas a defender lo que cree.
Conocí personalmente Hillary Clinton en 2012, precisamente en una visita organizada por su departamento donde nos invitaron a 12 expertas europeas en liderazgo. Su mirada era franca, directa e inteligente. Sus palabras, llenas de sentido y profundidad. Una mujer interesante en todos los sentidos de la palabra. Segura de sí misma, a pesar de todas las ridiculizaciones y críticas a las que ha sido sometida. ¿Ambiciosa? Claro que sí; ella dijo: “Estoy aquí para ganar, y lo quiero hacer”. Pero también valiente, comprometida y apasionada. Con derecho a ganar, a fracasar, a acertar y equivocarse, al igual que cualquier otro ser humano, ni más ni menos.

 

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